Sáb. Oct 24th, 2020

El Propósito de Escribir

534 páginas. Esa es la extensión total de la trilogía de Relatos de Mundo Único. Honestamente, no pensé que hubiera escrito tanto. Y pensar que hace varios años decía que JAMÁS iba a escribir novela. Lo mío eran los cuentos, los relatos cortos y directos, con finales que dejaban a mis amigos con la boca muy abierta. Pero, ya ven. No es lo que quiero escribir, sino lo que debo escribir. De eso se trata.

(Si mi profesora de redacción periodística supiera que comencé párrafo con una cifra, me haría repetir la materia).

Sigo escribiendo cuentos, claro. Me encanta. Y he descubierto en los microrrelatos un detonante, incluso para mis artículos periodísticos. Disparan mi imaginación y fluyo mejor en el trabajo.

Me estoy yendo por las ramas. No es de eso de lo que quiero hablarte hoy.

Entro en materia.

Desde hace unos meses formo parte de una comunidad internacional de escritores y en uno de los foros alguien preguntó cuál era la razón por la que nos dedicábamos a esta labor.

Las respuestas fueron diversas: por placer, porque se sienten completos o quieren decirle algo al mundo y dejar una huella.

Yo lo tengo muy claro: porque es mi propósito.

La labor de escritor no es cómoda. Me saca de la zona de confort con cada capítulo que escribo. Me reta. Exprime mi imaginación y me da razones para seguir sacando agua del pozo de la creatividad.

¿Siempre estoy inspirado? No. ¿Siempre quiero apagar el televisor y prender el computador? No. La decisión de ser escritor es lo que hace valioso cada letra, cada párrafo, cada libro. Es lo que me pule como escritor.

De los setenta y pico días que lleva el aislamiento aquí en Colombia, no me he permitido descansar más de diez o doce. ¿Por qué? Porque estoy convencido de que este es mi momento. Sí, las noticias bombardean con malas noticias sociales, económicas y sanitarias, pero el encierro es el quiebre que necesitaba para seguir definitivamente esta carrera. Para definirme como escritor. Para serlo.

¿He dejado de ser y sentirme periodista? No. Para nada. Me gusta mi trabajo.

Fue satisfactorio saber que en España se define como escritor profesional a aquel que ha publicado, por cuenta propia, al menos dos libros. No pude evitar una sonrisa. Sí, vivo en Colombia. Lo sé. Geográficamente, no me aplicaría el concepto. ¿Y qué? Son pequeñas satisfacciones que nadie me puede quitar y que me dicen que voy por donde debo ir.

Vuelvo a lo del propósito.

Tengo la imaginación para escribir, el talento para hacerlo, la preparación y la disposición. No quiero parecer soberbio, pero si ignoro lo que tengo nunca podré hacer lo que quiero y debo.

Creo que ese es uno de los mayores inconvenientes de los seres humanos: desconocen quiénes son y para qué están en la Tierra. Ignoran para qué fueron creados. Eso hace que muchos millones de personas carezcan de visión y vivan con una identidad prestada o impuesta.

Sin visión, hay caos y nos convertimos en individuos llevados de aquí para allá por las olas de las circunstancias. Las quejas en redes sociales, la mentalidad de pobreza y el culpar a otros por la situación propia son producto de no tener claro el propósito.

El propósito me permite vivir de manera intencional, siendo disciplinado cuando preferiría estar jugando en la PlayStation, aprovechando el tiempo de la mejor manera, sacándole el jugo al encierro.

Si no leo, si no escribo, si no tomo cursos, si no crezco, me voy a estancar y el propósito jamás se va a cumplir.

Hace unas semanas, un escritor (no recuerdo quién) aseguró que la literatura debía servir solamente para entretener y que esa tenía que ser su única finalidad.  Discrepo. Yo creo que, sí, la literatura debe entretener, pero también debe generar pensamiento reflexivo, dejar un mensaje, evidenciar situaciones que no están bien ni dentro del ser humano ni en sus entornos, y guiar al lector a encontrar las respuestas correctas. Existe una gran diferencia entre el simple cuentachistes y el comediante. Mientras el primero solo nos hace reír, el segundo nos hace reír al tiempo que pensamos.

Deseo hacer una diferencia como escritor. Sin embargo, no puedo solo. Dependo de Dios. Siempre. Y no se trata de que escriba novelas litúrgicas. No. Todo lo que escribo busca que mis lectores piensen, sientan y se cuestionen el mundo alrededor. Que encuentren las respuestas a sus interrogantes en donde deben y no en donde pueden.

Tengo un propósito: ser una zarza ardiente en el desierto. No quiero desperdiciar mi talento escondiéndolo bajo tierra, avergonzando a Aquel que me lo dio.

Esta entrada del blog ha sido bastante extensa, lo sé, pero el tema así lo ameritaba.

Tu amigo,

ANDRÉS LOPEZRODRÍGUEZ

1 thought on “El Propósito de Escribir

  1. Te felicito pues el propósito tuyo debe ir unido al de tu Divino Creador.
    Como tú padre se que desde la cuna el don estaba en ti, se veía a flor de piel.
    Muy pocas personas reconocemos y podemos decir que encontramos nuestro camino y mucho más en el campo profesional, cómo padre deseaba que fueras Abogado y me sorprendí cuando determinarse estudiar Comunicación Social.
    Fué una determinación tuya, radical e inamovible y he aquí el resultado, encontraste el camino y sientes el resultado.
    Te bendigo y deseo que el Señor guíe siempre tus pasos.
    Con amor,

    Tú papá.

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