Sáb. Oct 24th, 2020

Mi Primer Libro

Tenía siete años y en la casa de una tía, en Bogotá, encontré el libro que me llevaría a descubrir y recorrer el océano: 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne. Comencé a leerlo fascinado. El domingo tenía que regresar a mi casa en Zipaquirá (población situada a 45 kilómetros al norte de la capital colombiana) y no lo había terminado de leer, así que mi tía me lo regaló.

Este es ese libro:

Lo primero que hice al llegar a mi casa en noche del domingo fue marcarlo para hacerle saber a cualquiera que el libro era mío. Mi primer libro. Si a mi tía se le ocurría en algún momento pedirme que se lo devolviera, ya no sería posible. Llevaba mi nombre.

Guardo este ejemplar como un tesoro. Lo he leído varias veces (no sabría decirte cuántas), pero cada una es como si se tratara de la primera vez. Siento el choque del “enrome narval” con la fragata Abraham Lincoln, el encierro a bordo del Nautilus, el sabor salado del océano, las botas de plomo y el peso de los rifles neumáticos al salir a explorar el lecho marino, el frío del Polo Sur, la angustia de quedarme sin aire atrapado en el túnel de icebergs, la calma del Mar de los Sargazos, la violencia del Maelstrom

Las aventuras del Capitán Nemo, del profesor Aronnax, de Consejo y del canadiense Ned Land me siguen cautivando, hoy tanto o más que cuando era niño.

Una de las primeras cosas que vi del libro (de este libro) fueron las ilustraciones. Recuerdo estar sentado en la sala detallándolas una a una, con calma, asombrado de los trazos y del movimiento de los dibujos. Dos, en particular, se imprimieron en mi cabeza: la del Nautilus en la portadilla y la del ataque de los pulpos. Tres, en realidad, si contamos la de la portada, que siempre me ha parecido hermosa.

Con este libro comenzó mi fascinación por Julio Verne. He leído muchísimas de sus novelas, incluyendo una bastante extraña que se llama El doctor Ox, que descubrí por casualidad en la biblioteca de la universidad.

Bueno, esto era lo que quería contarte en la entrada de hoy del blog. Tal vez no sea muy profunda o pedagógica, pero créeme que te abro una ventana de mi niñez para darte una razón más de por qué soy escritor.

Otro hecho que marcó mi infancia fue El mundo de los niños, una enciclopedia de Salvat y el primer regalo que les pedí a mis papás a los cinco años. Aún existe. De eso te hablaré más adelante.

Por último, quiero darte una noticia: ya está publicado en Amazon el tercer libro de la trilogía de RELATOS DE MUNDO ÚNICO. Se titula EL EJÉRCITO DEL TIEMPO ATRÁS. Lo encuentras en formato Kindle (ebook) y tapa blanda a 9,99 dólares y euros. Pero en unos días estará gratis por breve tiempo, al igual que el tomo II (La voz de Mnuss), que tiene hoy un precio de 1,99 dólares y euros.

Me despido por ahora.

Tu amigo,

ANDRÉS LOPEZRODRÍGUEZ

8 thoughts on “Mi Primer Libro

  1. Es genial dejarse envolver de la nostalgia y el recuerdo , entendiendo lo simular que hemos sido todos cuando niños, esa mente abierta y absorbente que no se llena nunca.
    Muchas gracias por el momento especial. Un abrazo

  2. Hola Rafael. Cordial saludo. Exótico el diseño del blog. Mientras tu nacías en Zipaquirá, yo fui a estudiar allí, becado en el ITI. Lo que nos ocurre, sentimos, vemos en los primeros 7 años, nos marca el destino. Fuiste afortunado en encontrar y leer a Julio Verne. Y nacer en esa ciudad encantada con sus minas misteriosas al fondo de la tierra, un tren por el que llegó nuestro novel Gabriel Garcia Marquéz a estudiar becado. Lugar también sede de uno de las cacicazgos importantes de nuestros mayores, los muiscas. Espacio territorial en el que se firmaron las capitulaciones con los comuneros en e 1.1781 y en donde se gestó el engaño al primer grito de libertad dado en América con la revolución comunera que se gestó y se expandió desde las provincias del sur de Santander desde marzo de 1.781.

    Mi primer libro fue una enciclopedia con las asignaturas del grado 5o. de Primaria. Mi imaginación se nutrió en la belleza del campo, las frescura de los arroyos, los vuelos de las aves y el viento que silbaba entre los arboles.

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