Sáb. Oct 24th, 2020

Ted Dekker

Gracias a la sugerencia de una amiga comencé a leer (con efecto retardado) a Ted Dekker, escritor best seller de The New York Times. Había visto sus obras en una librería, pero, honestamente, no me llamaban la atención. Prejuicios tontos.

Cuando mi amiga me comenzó a hablar de Negro, la primera parte de La serie del círculo, leí la sinopsis: un hombre al que asesinan y se comienza a mover entre dos dimensiones a través de sus sueños y descubre que la Humanidad va a ser devastada en una de esas dimensiones como consecuencia de un peligroso virus llamado Variedad Raison.

Seguía sin estar animado.

Cuando compré el Kindle descubrí otro libro de Dekker llamado Tr3s. Estaba en 3,99 dólares y, por eso, lo descargué.

Literalmente, me tuvo con los pelos de punta y los nervios a flor de piel. Espectacular. La trama es esta: Kevin Parson, estudiante de seminario (este detalle es importante, porque el primer capítulo es una discusión entre él y uno de sus profesores acerca del bien y el mal), va en su automóvil cuando recibe la llamada de alguien que se hace llamar Slater. El sujeto le dice que tiene tres minutos para confesar sus pecados y hacerlos públicos, o lo volará con una bomba que ha puesto en el coche.

A partir de ahí comienza un juego psicológico que expone lo más profundo de la vida de Kevin.

Los últimos capítulos los leí sentado al filo de la silla del cuarto principal del apartamento en el que me quedé durante un viaje de trabajo. El desenlace fue una bomba en mi cabeza.

Quedé fascinado con la narrativa de Ted Dekker y la manera como cuenta la historia y desenvuelve la trama. Además, tiene dos personajes femeninos muy bien construidos: Sam, amiga de infancia de Kevin, y Jennifer, una agente del FBI.

El segundo libro que leí de él fue En un instante. Seth Borders tiene uno de los más altos IQ del planeta, pero también una vida profundamente herida por la pésima relación con su padre. De pronto, Seth descubre que ha desarrollado la habilidad de ver lo que sucederá en pocos segundos, primero, y en varios minutos, después. Ese don le sirve para salvarle la vida a Miriam, una hermosa princesa saudita que huye a Estados Unidos escapando del matrimonio arreglado con un sádico sujeto que planea tomar el poder de la nación árabe y restaurar el islam más radical.

Este es un libro vertiginoso, que muestra el choque de dos culturas y dos maneras diferentes de asumir la vida presente y futura, con una trama de ambición y poder muy bien construida.

Ahora sí, estaba listo (bueno, animado) para La serie del círculo.

En Negro, la primera parte, asesinan a Thomas Hunter durante una persecución nocturna en Detroit. Sin embargo, no muere (es decir, sí, pero no) y el balazo en su cabeza le abre la puerta a otra dimensión, una a la que se conecta mediante sus sueños. En la dimensión “real” está en Detroit, en Bangkok, en este mundo. En la otra dimensión existen murciélagos negros, llamados Shataikis, y blancos, o Roushes, y dos bosques, uno oscuro, y uno colorido, un ser superior llamado Elyon y uno siniestro llamado Teeleh.

En esos sueños, Thomas descubre que el mundo “real” es aniquilado por un virus mortal, así que decide hacer lo que sea, junto con su hermana Kara, para que ese terrible final no suceda.

Lo interesante es que Thomas tiene una vida propia en cada una de esas dimensiones, y lo que le sucede en una se refleja en la otra.

Aunque puede parecer un poco enredado, el ritmo de escritura de Dekker hace que uno se acostumbre rápido a esos cambios de escenario y de personajes.

Rojo, la segunda parte, que terminé de leer el pasado fin de semana, es mucho más fluida, los cambios de dimensiones son más elásticos y la trama se vuelve muy intensa, porque este mundo, el “real”, solo tiene tres semanas de vida, mientras que en la otra han pasado quince años y las cosas han cambiado demasiado. Ya no existe el bosque colorido y Hunter y los suyos luchan por sobrevivir a los ataques de los habitantes del desierto, unos seres encostrados y malolientes. Pero cada una de esas dimensiones afecta a la otra y el puente es Thomas Hunter.

Leer a Ted Dekker es adentrarse en un verdadero frenesí. Y eso me encanta. Un libro del que no me pueda despegar, que me mantenga a la expectativa, siempre será de mi agrado.

Sin embargo, le doy pausa a ese frenesí. Por eso, entre libro y libro de Dekker dejo pasar un par o tres semanas. Me gusta mantener la expectativa y, mientras, leer otros autores de ficción y no ficción.

Así que estaré con Blanco, la última parte de La serie del círculo, a finales de mayo.

Te contaré.

Si te interesa leer los libros, tienes en link de Amazon en cada uno de los títulos.

 

Tu amigo,

 

ANDRÉS LOPEZRODRÍGUEZ

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