Sáb. Oct 24th, 2020

Mis Días Durante La Cuarentena

El asilamiento obligatorio nos ha llevado a cambiar nuestros hábitos y comportamientos. Muchos la toman como una oportunidad para reinventarse, para desarrollar talentos y descubrir que cuentan con ciertas habilidades particulares; para otros, es un eterno transcurrir de minutos acompañado de ansiedad, tedio, desesperación e inquietud por el futuro.

No pretendo juzgar ni aplaudir tal o cual manera de afrontar el encierro. Solo quiero contarte cómo lo llevo yo.

Debo confesarte que poco o nada me he aburrido. Tal vez ya te lo he contado, o no sé. Trabajo como periodista freelance desde hace diez años, así que estar en casa trabajando no es novedad para mí. Claro que hace falta salir y, como decimos en Colombia, dar una vuelta, respirar algo de aire corriente y tomar el sol. O dejarse mojar por la lluvia (soy pluviofílico).

Al despertar, le doy gracias a Dios por estar vivo. Creo en Él y confío en Él. Oro un rato y cocino mi desayuno. Vivo solo, así que me puedo dar el lujo de preparar cosas diferentes a los huevos, el pan y el chocolate sin sentir vergüenza si fallo. Para la muestra…

Creo que la cocina es un lugar perfecto para ser creativo.

Otra cosa: no sé si sea algo conveniente o no, pero desayuno, almuerzo y ceno viendo televisión.

Luego, a trabajar. Gracias a Dios han salido bastantes artículos por hacer, así que tengo estoy ocupado, no preocupado. Y aquí viene uno de los cambios de hábitos laborales que he decidido implementar: solo hago periodismo en la mañana. Para que la jornada me rinda, aplico la técnica Pomodoro: trabajo 45 minutos y descanso 15, empezando entre las 8 y las 9 de la mañana.

Si no he preparado almuerzo desde el día anterior, voy a la cocina sobre las 12 o 12:30. Me desconecto del computador y veo algo de televisión, tomo una siesta o leo. En este momento estoy con dos libros al tiempo: Rojo, de Ted Dekker, y El Secreto Sumergido, de Cristian Perfumo. Te dejo las portadas y los enlaces por si te animas, aunque antes de leer Rojo debes haber leído Negro. Si no, te pierdes.

 

En la tarde, y también siguiendo la técnica Pomodoro, me dedico a mi carrera de escritor. Estoy terminando el Tomo III de Relatos de Mundo Único, así que espero poner la palabra “fin” esta semana.

También reviso redes sociales, hago publicaciones en los grupos de escritores de los que formo parte, escribo cuentos cortos en Twitter y reviso las novedades en la Tienda Kindle de Amazon.

Sobre las 6 o 7 de la tarde, de acuerdo con la hora en la que termine de escribir el capítulo del día, apago el computador y a ver tele o a jugar Play.

Si es lo primero, mi control remoto va entre Warner, Foodnetwork, Enlace y History. Algunas veces Sony, o Film&Arts, o Turbo. O voy a Amazon Prime Video y veo el capítulo de turno de Monk, un detective con Transtorno Obsesivo Compulsivo (TOC), o de Downton Abbey, que son las series que me tienen enganchado en este momento. Ya la primera temporada de Star Trek: Picard terminó, así que me he dedicado a esas dos.

Si es lo segundo, PES 2018. Algunas veces, carreras de autos.

A las 10 de la noche apago el televisor, leo la Biblia, avanzo en Rojo y El Secreto Sumergido y, sobre las 11 u 11:30, apago la lámpara y a dormir.

Eso, de lunes a viernes. Los sábados dedico medio día a escribir y, los domingos, descanso.

¿Qué he aprendido en el encierro? A ser más disciplinado con los tiempos de trabajo y de escritura. A tener más esperanza y confianza. A orar y leer la Biblia con mayor constancia, porque no es un hábito que haya empezado con la emergencia sanitaria.

También he aprendido a esperar, algo tan difícil de desarrollar en estos tiempos de comidas rápidas y resultados de microondas. A veces fallo, pero bueno. Estoy en proceso.

Tengo mis altas y mis bajas, mis momentos de insatisfacción y de confianza. Soy humano, aunque espero ser uno mejor cuando todo esto termine. Si no, sentiré que la cuarentena fue tiempo perdido.

¿Qué planes tengo? Hacer unos cursos online de marketing digital y retomar las clases de piano. Maquetar el Tomo III, diseñar la portada (eso es trabajo de mi sobrino mayor), publicar el libro en Amazon, descansar dos o tres días, y comenzar mi siguiente novela.

Hay mucho por hacer y, tiempo, pues también hay mucho.

Tu amigo,

 

ANDRÉS LOPEZRODRÍGUEZ

 

P.D. “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso”. Mateo 11:28. ¿Qué tal si te arriesgas y lo haces? No pierdes nada y puedes ganar una buena eternidad.

2 thoughts on “Mis Días Durante La Cuarentena

  1. Excelente ,vivir y estar solo tiene sus encantos ,el descubrirse a uno mismo , a saber que para ser feliz no necesitas depender de nadie, entender que cuando solo tienes al Señor el es lo único que necesitamos , a descubrir los propios desaciertos que es mucho más complicado que saberse de memoria los ajenos , el insomnio es algo que no conozco , en los momentos más tornentosos de mi existencia una luciérnaga iluminó mi oscuridad, cocinar si es una gran terapia ,en resumen la soledad es en mi precario entendimiento …..una buena compañía .Un gran abrazo mi apreciado sobrino la distancia no existe y no siempre las palabras son la única forma de comunicarse.

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